martes, 28 de abril de 2015

Sobre una pareja de pájaros perdidos 3

¡Hola a todos! Me disculpo ya que durante el día de ayer me fue imposible subir la entrada al blog, lo que genera un pequeño cambio de planes: en vez de acabar con este relato el sábado, finalmente será el domingo. Nada de importancia en realidad, salvo que no suelo publicar el domingo.


Pájaros descarriados
página 3



Sona se consideraba heterosexual, mas no se veía capaz de trabar una relación de afecto con un hombre. Sí que conocía a personas del sexo contrario, y no se llevaba mal con éstas, mas su carácter tímido le impedía ver más allá de su aparente inocencia en su visión del mundo terrenal. Otra cosa muy diferente era cuando estaba a solas y, con la inmensa capacidad creativa que tenía, se masturbaba pensando con todo lujo de detalles en aquellas fantasías que lograban encender su cuerpo, haciéndolo temblar de placer. Repetimos lo de heterosexual, porque en sus fantasías siempre vislumbraba a hombres, todos desconocidos y con el rostro borroso, cuyo miembro masculino, duro y erecto, la hacían extasiar hasta límites insospechados.

Tina, cuando escuchaba las experiencias sexuales personales de su hermana, pocas veces se sorprendía. Para la sorpresa de su inocente hermana, ella se consideraba bisexual. A sus veinte años, con la virginidad ya perdida mucho tiempo atrás, había hecho el amor tanto con personas de su mismo sexo como del contrario, ya fuese en un acto sexual de pareja o incluso como un trío. En esas situaciones se desmelenaba, surgía de ella un apetito sexual desenfrenado que lograba satisfacer a cualquiera con el que lo hiciese. Sin embargo, podía manejar esa pasión por el sexo, no era una ninfómana.










¡Hasta pronto! CERP


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