Pájaros descarriados
página 3
Sona se consideraba
heterosexual, mas no se veía capaz de trabar una relación de afecto con un
hombre. Sí que conocía a personas del sexo contrario, y no se llevaba mal con
éstas, mas su carácter tímido le impedía ver más allá de su aparente inocencia
en su visión del mundo terrenal. Otra cosa muy diferente era cuando estaba a
solas y, con la inmensa capacidad creativa que tenía, se masturbaba pensando
con todo lujo de detalles en aquellas fantasías que lograban encender su
cuerpo, haciéndolo temblar de placer. Repetimos lo de heterosexual, porque en
sus fantasías siempre vislumbraba a hombres, todos desconocidos y con el rostro
borroso, cuyo miembro masculino, duro y erecto, la hacían extasiar hasta
límites insospechados.
Tina, cuando escuchaba
las experiencias sexuales personales de su hermana, pocas veces se sorprendía.
Para la sorpresa de su inocente hermana, ella se consideraba bisexual. A sus
veinte años, con la virginidad ya perdida mucho tiempo atrás, había hecho el
amor tanto con personas de su mismo sexo como del contrario, ya fuese en un
acto sexual de pareja o incluso como un trío. En esas situaciones se
desmelenaba, surgía de ella un apetito sexual desenfrenado que lograba
satisfacer a cualquiera con el que lo hiciese. Sin embargo, podía manejar esa
pasión por el sexo, no era una ninfómana.
¡Hasta pronto! CERP
No hay comentarios:
Publicar un comentario