viernes, 24 de abril de 2015

Sobre una pareja de pájaros perdidos 2

¡Hola a todos! Prosigamos sin más dilación


Pájaros descarriados 
página 2



Aunque pasaban mucho tiempo juntas, algunos dirían que era incluso asfixiante, no siempre era así. Ello no se debe a que se peleasen a menudo, de hecho rara vez lo hacían, sino que ocasionalmente optaban por darse espacio para que momentáneamente cada una pudiese disfrutar de su propio yo, es decir, estar en armonía consigo misma. En esas ocasiones, Sona solía quedarse en la biblioteca principal de Wismine, un lugar enorme y lleno de libros con los que podría estar enfrascada durante el resto de su vida. Tina por su parte aprendió pronto a callejear y a desarrollar una actitud crecientemente picarona, aprendiendo las artes propias de toda una femme fatale.

Pasaban los años, y no fueron en balde, ya que no sólo desarrollaron su personalidad, su alma, sino también su cuerpo. De poco servía a Sona, siempre cubierta de ropa, pero de mucho a Tina para conseguir lo que quisiera embaucando a quien se propusiese.

Entre las gemelas nunca había habido secretos, y seguía siendo así. Un día a la semana, preferiblemente los domingos, deprimentes según ellas, quedaban en alguna cafetería y se contaban con todo lujo de detalles todo aquello que recordasen haber vivido a lo largo de la semana. Éstas eran charlas de muy diversa índole, tratando temas de todo tipo. Hablaban de política, de cómo estaba el mundo, de sus amistades, de sus inseguridades, pero, y esto es un pero de verdad, existía un tema que se les atragantaba a menudo. El sexo. Bien es cierto que de niñas se habían duchado juntas innumerables veces, y recordaban esos momentos con ternura y nostalgia. Eran sin embargo, las aspiraciones sexuales de cada una  el punto en que se atragantaban, aguantando silencios incómodos, los peores de toda su existencia.








¡Hasta pronto! CERP

No hay comentarios:

Publicar un comentario