sábado, 2 de mayo de 2015

Sobre una pareja de pájaros perdidos 7

¡Hola a todos! Penúltima entrega de esta historia de amor...


Pájaros descarriados
página 7



Sin decirse nada, se besaron apasionadamente en la boca, experimentando por primera vez en sus vidas una sensación extraña indescriptible. Por una parte podían sentir cierto nivel de temor. Temerosas de ser descubiertas, temerosas de que aquello fuese sólo un sueño efímero. Y por otro lado, sintiéndolo con mayor fuerza, paz. No una cualquiera, sino una paz diferente y única, por el hecho de haberse encontrado a sí mismas, de que finalmente habían comprendido lo que sus corazones ansiaban, y no lo que sus mentes dictaban. En esencia era una sensación maravillosa como nunca antes habían tenido.

- Tina, lo siento. No fui capaz de decírtelo antes. Siempre creí ser heterosexual. Desde niña esperaba a una especie de príncipe azul con el que poder sentirme satisfecha conmigo misma. Los libros ayudaban a calmar mi apetito sexual, pero eran incapaces de detenerlo. Siempre te he admirado, no sólo por tu cuerpo, sino también por tu forma de ser. En muchas ocasiones me metía en el baño y rompía a llorar desconociendo el motivo. Y toda aquella tristeza, toda aquella soledad, no eran más que falsos vestigios de lo que sentía realmente, de mi amor por ti más allá de la mundana fraternidad. Tina, siempre te he querido, y ahora sé, porque puedo decirlo sin temor alguno, que… te amo.









¡Hasta pronto! CERP

viernes, 1 de mayo de 2015

Sobre una pareja de pájaros perdidos 6

¡Hola a todos! Continúa la historia de este par peculiar de hermanas...


Pájaros descarriados
página 6



Sea como fuere lo que ocurriese en ese futuro cercano, Sona se dejó llevar. Sin saber por qué, lo primero que hizo fue abrazar a su hermana, juntar así sus cuerpos húmedos, sentir sus pechos tocándose, sentir sus caras cerca, sentir aquellos labios carnosos que siempre había envidiado. ¿Para qué había entrado en primer lugar en el cuarto de baño? A estas alturas, nada de eso importaba. Ya sólo tenía en mente hacer el amor con su hermana. Plácidamente, se dirigió a su cuello, dándole pequeños besos y mordiscos de puro placer.

Cuál fue su sorpresa, cuando en un instante, una voz conocida le susurró a su oreja izquierda “No temas, Sona, yo también te acepto en cuerpo y alma. Seamos por fin uno, sintamos al fin el placer añorado que había estado durmiendo durante todos estos años. Seamos… nosotras mismas.”. Eran palabras de Tina. Cuando Sona se giró, su hermana tenía la mirada clavada en ella. Sus ojos de color esmeralda brillaban. Pequeñas lágrimas cayeron sobre las mejillas de Sona.

Antes de consumar su unión, Tina dejó los cascos en el suelo, fuera de la bañera. Los desenchufó del aparato de música. Entonces comenzó a sonar una canción. Sona no la había escuchado nunca. Se titulaba “Strange Birds”, de la cantante inglesa Birdy.









¡Hasta pronto! CERP

jueves, 30 de abril de 2015

Sobre una pareja de pájaros perdidos 5

¡Hola a todos! Sin más dilación, vamos a lo que vamos...


Pájaros descarriados
página 5



Pasaron los minutos, y Sona seguía allí, inmóvil, paralizada. Su cuerpo estaba empezando a sudar y temblar, pero en verdad, no era miedo lo que sentía. Era otra cosa. Era una sensación que sólo se le aparecía cuando fantaseaba en sus ratos de masturbación. A punto de romper a llorar, indecisa por la situación, un algo extraño de su interior le aceleró su corazón. Su boca se le estaba haciendo agua al mismo tiempo que su cuerpo se calentaba. ¿Estaba empezando a sentir algo más que la simple fraternidad? Si seguía dejándose llevar, rompería todos los ideales que había estado creando durante años. ¿Qué era el respeto a la familia más cercana si Sona se veía incapaz de contenerse ante la contemplación del desnudo y húmedo cuerpo de su hermana Tina? Intentó barajar posibilidades para marcharse de allí, quiso olvidar aquello que sus ojos no querían dejar de observar atentamente, mas fue inútil.

Harta de sentirse encadenada a unos ideales que en realidad poco le habían aportado a la riqueza de su existencia, se desnudó y se metió en la amplia bañera. Ya por el simple hecho de introducirse en aquella agua caliente y aromatizada, comprendió muchas cosas. Cosas que tiempo atrás había decidido ignorar, o bien porque no las comprendía o bien por ocultarlas por el bien de quienes la rodeaban. Ya era tarde. Su cuerpo, en ese momento muy por encima de su debilitada y aturdida mente, la instaba a hacerlo.

Quería amar a su hermana de la misma manera en que lo hubiese hecho de haber conocido al hombre de sus sueños. Quería sentir a su hermana de la misma manera en que lo hubiese hecho de haber conocido al hombre de sus sueños. Quería, quería, quería… Hacer el amor con su hermana. El nuevo yo de Sona, que había emergido de lo más profundo de su inocente ser, ansiaba por complacer sus ganas de llevar a cabo el acto sexual con Tina, quien parecía seguir dormida. ¿Qué pensaría ella de Sona cuando abriese los ojos? ¿La perdonaría? ¿La aceptaría tal cual era? ¿O la humillaría?








¡Hasta pronto! CERP

miércoles, 29 de abril de 2015

Sobre una pareja de pájaros perdidos 4

¡Hola a todos! Tengo buenas noticias... ¡He acabado el CAPITULO 1 de LCDLS! Hay alguna parte que no me convence del todo, pero desde luego las expectativas son buenas, muy buenas, y tan pronto como pueda me meto de lleno con el capítulo 2. Bien es verdad que no deja de ser un boceto, sujeto a cambios en el futuro, más la satisfacción de estar avanzando tras un tiempo estancado es indescriptible.

Por lo demás, continuamos hoy con la historia de las hermanas Sona y Tina (¿pilláis el chiste malo?).


Pájaros descarriados
página 4



Fue el día de su vigésimo primer cumpleaños cuando sus vidas cambiaron para siempre. Como era costumbre en su familia, cada cumpleaños celebraban una gran fiesta en su mansión del campo, invitando a todos aquellos que quisieren. En un rato en que se estaban preparando para mostrarse como las grandes anfitrionas que siempre habían sido, Sona fue a pedirle a su hermana el pintalabios carmesí que le había prestado tiempo atrás. Llamó a la puerta del cuarto de baño tres veces, mas no recibió respuesta alguna. Ligeramente preocupada, se dio cuenta de que la puerta estaba abierta, así que se decidió a entrar por si le había ocurrido algo a Tina. Lo único que lograba escuchar en ese momento era el constante fluir del agua de la ducha, y nada más. Con el corazón en un puño, fue adentrándose en la habitación de gran tamaño que era el cuarto de baño. Al fondo del mismo vislumbró el vapor proveniente de la bañera, cubierta con una pared desde su punto de vista. Sin saber por qué, caminaba sigilosamente. Temiendo lo peor, estando al lado de la bañera, y sin pensárselo más, apartó la cortina, y encontró a su hermana, desnuda y con los ojos cerrados, cubierta hasta el cuello con agua caliente.

Casi le dio un patatús este descubrimiento, salvo porque se dio cuenta de que Tina llevaba cascos puestos y parecía que simplemente estaba relajándose tomando un baño, y que no se había percatado de su presencia. Antes de decirle nada, contempló, con cierta vergüenza, el cuerpo de su hermana. Aunque Tina tenía menos pecho que ella, las formas de su cuerpo sí que resaltaban más a la vista. Probablemente fuesen la consecuencia de que hiciese ejercicios con regularidad. Eso, o que como Sona había leído, que realmente la práctica regular del acto sexual era un ejercicio físico realmente útil, que iba mucho más allá del mero placer.

Así, Sona se vio entre la espada y la pared. En ese preciso instante todas sus creencias acerca de que algún día conocería al hombre ideal se fueron desmoronando. Lo que ella veía como heterosexualidad se estaba haciendo añicos cual espejo fino y frágil. El cuerpo de Tina había penetrado profundamente en su mente, y ya no sería capaz de olvidarlo. Tampoco se veía capaz de moverse y desaparecer de la habitación antes de que su hermana se diese cuenta. ¿Qué podía hacer la inocente Sona? Era incapaz de ignorar aquello, de lo que tenía ante sus ojos. Maldijo a todo aquello que se le ocurrió en silencio.








¡Hasta pronto! CERP

martes, 28 de abril de 2015

Sobre una pareja de pájaros perdidos 3

¡Hola a todos! Me disculpo ya que durante el día de ayer me fue imposible subir la entrada al blog, lo que genera un pequeño cambio de planes: en vez de acabar con este relato el sábado, finalmente será el domingo. Nada de importancia en realidad, salvo que no suelo publicar el domingo.


Pájaros descarriados
página 3



Sona se consideraba heterosexual, mas no se veía capaz de trabar una relación de afecto con un hombre. Sí que conocía a personas del sexo contrario, y no se llevaba mal con éstas, mas su carácter tímido le impedía ver más allá de su aparente inocencia en su visión del mundo terrenal. Otra cosa muy diferente era cuando estaba a solas y, con la inmensa capacidad creativa que tenía, se masturbaba pensando con todo lujo de detalles en aquellas fantasías que lograban encender su cuerpo, haciéndolo temblar de placer. Repetimos lo de heterosexual, porque en sus fantasías siempre vislumbraba a hombres, todos desconocidos y con el rostro borroso, cuyo miembro masculino, duro y erecto, la hacían extasiar hasta límites insospechados.

Tina, cuando escuchaba las experiencias sexuales personales de su hermana, pocas veces se sorprendía. Para la sorpresa de su inocente hermana, ella se consideraba bisexual. A sus veinte años, con la virginidad ya perdida mucho tiempo atrás, había hecho el amor tanto con personas de su mismo sexo como del contrario, ya fuese en un acto sexual de pareja o incluso como un trío. En esas situaciones se desmelenaba, surgía de ella un apetito sexual desenfrenado que lograba satisfacer a cualquiera con el que lo hiciese. Sin embargo, podía manejar esa pasión por el sexo, no era una ninfómana.










¡Hasta pronto! CERP