jueves, 30 de abril de 2015

Sobre una pareja de pájaros perdidos 5

¡Hola a todos! Sin más dilación, vamos a lo que vamos...


Pájaros descarriados
página 5



Pasaron los minutos, y Sona seguía allí, inmóvil, paralizada. Su cuerpo estaba empezando a sudar y temblar, pero en verdad, no era miedo lo que sentía. Era otra cosa. Era una sensación que sólo se le aparecía cuando fantaseaba en sus ratos de masturbación. A punto de romper a llorar, indecisa por la situación, un algo extraño de su interior le aceleró su corazón. Su boca se le estaba haciendo agua al mismo tiempo que su cuerpo se calentaba. ¿Estaba empezando a sentir algo más que la simple fraternidad? Si seguía dejándose llevar, rompería todos los ideales que había estado creando durante años. ¿Qué era el respeto a la familia más cercana si Sona se veía incapaz de contenerse ante la contemplación del desnudo y húmedo cuerpo de su hermana Tina? Intentó barajar posibilidades para marcharse de allí, quiso olvidar aquello que sus ojos no querían dejar de observar atentamente, mas fue inútil.

Harta de sentirse encadenada a unos ideales que en realidad poco le habían aportado a la riqueza de su existencia, se desnudó y se metió en la amplia bañera. Ya por el simple hecho de introducirse en aquella agua caliente y aromatizada, comprendió muchas cosas. Cosas que tiempo atrás había decidido ignorar, o bien porque no las comprendía o bien por ocultarlas por el bien de quienes la rodeaban. Ya era tarde. Su cuerpo, en ese momento muy por encima de su debilitada y aturdida mente, la instaba a hacerlo.

Quería amar a su hermana de la misma manera en que lo hubiese hecho de haber conocido al hombre de sus sueños. Quería sentir a su hermana de la misma manera en que lo hubiese hecho de haber conocido al hombre de sus sueños. Quería, quería, quería… Hacer el amor con su hermana. El nuevo yo de Sona, que había emergido de lo más profundo de su inocente ser, ansiaba por complacer sus ganas de llevar a cabo el acto sexual con Tina, quien parecía seguir dormida. ¿Qué pensaría ella de Sona cuando abriese los ojos? ¿La perdonaría? ¿La aceptaría tal cual era? ¿O la humillaría?








¡Hasta pronto! CERP

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