Buenas a todos! Recientemente di por finalizado el breve relato "Sueños", habiendo cumplido con el objetivo de publicar sus fragmentos a lo largo de una semana. A eso lo doy a conocer como un "Proyecto Semanal", y tengo pensado hacer varios en un futuro próximo. Es posible que continúe el hilo argumental de "Sueños" (por raro que parezca, sí que lo tiene).
El caso es que quería dedicar esta primera entrada de hoy a alguien muy importante para mí. Esa persona es mi padre. Pensé en una dedicación ya que ayer fue su 52º cumpleaños, y ya que con lo que mejor me expreso es la escritura, pues decidí aprovecharlo. Lo habría escrito ayer, pero fue un día muy raro y hasta bien entrada la noche no pude acceder al ordenador, y opté por escribirlo hoy.
Así que, papá, muchas felicidades y que cumplas muchos más!
Es una lástima que mi hermano y yo lo veamos cada pocos años en vez de anualmente, pero es lo que hay. Personalmente le dediqué las primeras páginas del que será OFICIALMENTE mi PRIMER LIBRO PUBLICADO. Perdón por esas mayúsculas, tenía que soltarlo de alguna manera. Es que se trata de un relato del que me siento muy orgulloso, aunque aún le queda lo suyo. Su título (provisional) es "Luxene", del cual ya os hablaré con prontitud en estas semanas. Seguro que os acaba interesando.
Aquí iré escribiendo progesivamente todo lo que concierne al Proyecto Yonah. Éste consta de tres libros principales, que se complementan con una variedad de relatos adyacentes, poemas, documentos ocultos ficticios, posiblemente una obra de teatro, curiosidades, etc. Continuamente surgen una gran cantidad de ideas que pueden dar forma a mil y un cosas más. Si te gusta, lector, únete al club !!
jueves, 27 de noviembre de 2014
domingo, 23 de noviembre de 2014
Hoy se acaba el breve relato que es "Sueños"!
7.
Quiero creer en algo, tener esperanza en una entidad que me proteja para que yo pueda caminar con seguridad por este camino, a pesar de la agradable compañía de la mano flotante. Nunca he sido demasiado creyente más allá de cuando rezaba en momentos de conveniencia. Sin embargo, mis recuerdos continúan siendo lo suficientemente vagos como para que no pueda rememorar gran parte de mi pasado.
Considero que en realidad hay dos tipos de fe. Por un lado existe la que puedo entender como fe irracional, que no es otra cosa que la creencia en algo perteneciente al más allá, una existencia invisible la cual es imposible de justificar con racionalidad. Se puede entender así la concepción de un Dios, y que independientemente de su bondad o maldad, tenga la suficiente fuerza de convicción como para hacernos creer en él.
No menos importante es el otro tipo, la fe racional. Dejando a un lado el hecho de que crea o no en una entidad superior a mí, yo como ser humano tengo la capacidad de poder confiar en mí mismo. Esto en verdad no es otra cosa que la voluntad humana. El poseer semejante tesoro proporciona la fuerza necesaria sin necesidad de depender de otros. Si yo no tuviese voluntad, o si ésta estuviese por los suelos, ya habría desistido hace mucho tiempo. Hay algo que me empuja a seguir adelante, mejor dicho, hay alguien por quien sigo adelante.
Entonces, ¿qué me proporcionaría más fuerzas? ¿Creer en algo o en alguien? Quiero poder confiar en lo segundo, pero no dejo de temblar mientras camino sobre la superficie acuática cristalina. La desconocida identidad de la mano acompañante no da lugar a muchas dudas, aunque tampoco puedo asegurar que sea ella. Tengo voluntad en parte por mí mismo y en parte por la compañía. Realmente, no creo en dioses, sólo en personas. De esta manera, si en algún momento llegase a descubrir quién me acompaña, quizás encontrase a ese alguien en quien creer. Ojalá seas tú, Y.
7.
Quiero creer en algo, tener esperanza en una entidad que me proteja para que yo pueda caminar con seguridad por este camino, a pesar de la agradable compañía de la mano flotante. Nunca he sido demasiado creyente más allá de cuando rezaba en momentos de conveniencia. Sin embargo, mis recuerdos continúan siendo lo suficientemente vagos como para que no pueda rememorar gran parte de mi pasado.
Considero que en realidad hay dos tipos de fe. Por un lado existe la que puedo entender como fe irracional, que no es otra cosa que la creencia en algo perteneciente al más allá, una existencia invisible la cual es imposible de justificar con racionalidad. Se puede entender así la concepción de un Dios, y que independientemente de su bondad o maldad, tenga la suficiente fuerza de convicción como para hacernos creer en él.
No menos importante es el otro tipo, la fe racional. Dejando a un lado el hecho de que crea o no en una entidad superior a mí, yo como ser humano tengo la capacidad de poder confiar en mí mismo. Esto en verdad no es otra cosa que la voluntad humana. El poseer semejante tesoro proporciona la fuerza necesaria sin necesidad de depender de otros. Si yo no tuviese voluntad, o si ésta estuviese por los suelos, ya habría desistido hace mucho tiempo. Hay algo que me empuja a seguir adelante, mejor dicho, hay alguien por quien sigo adelante.
Entonces, ¿qué me proporcionaría más fuerzas? ¿Creer en algo o en alguien? Quiero poder confiar en lo segundo, pero no dejo de temblar mientras camino sobre la superficie acuática cristalina. La desconocida identidad de la mano acompañante no da lugar a muchas dudas, aunque tampoco puedo asegurar que sea ella. Tengo voluntad en parte por mí mismo y en parte por la compañía. Realmente, no creo en dioses, sólo en personas. De esta manera, si en algún momento llegase a descubrir quién me acompaña, quizás encontrase a ese alguien en quien creer. Ojalá seas tú, Y.
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