miércoles, 29 de abril de 2015

Sobre una pareja de pájaros perdidos 4

¡Hola a todos! Tengo buenas noticias... ¡He acabado el CAPITULO 1 de LCDLS! Hay alguna parte que no me convence del todo, pero desde luego las expectativas son buenas, muy buenas, y tan pronto como pueda me meto de lleno con el capítulo 2. Bien es verdad que no deja de ser un boceto, sujeto a cambios en el futuro, más la satisfacción de estar avanzando tras un tiempo estancado es indescriptible.

Por lo demás, continuamos hoy con la historia de las hermanas Sona y Tina (¿pilláis el chiste malo?).


Pájaros descarriados
página 4



Fue el día de su vigésimo primer cumpleaños cuando sus vidas cambiaron para siempre. Como era costumbre en su familia, cada cumpleaños celebraban una gran fiesta en su mansión del campo, invitando a todos aquellos que quisieren. En un rato en que se estaban preparando para mostrarse como las grandes anfitrionas que siempre habían sido, Sona fue a pedirle a su hermana el pintalabios carmesí que le había prestado tiempo atrás. Llamó a la puerta del cuarto de baño tres veces, mas no recibió respuesta alguna. Ligeramente preocupada, se dio cuenta de que la puerta estaba abierta, así que se decidió a entrar por si le había ocurrido algo a Tina. Lo único que lograba escuchar en ese momento era el constante fluir del agua de la ducha, y nada más. Con el corazón en un puño, fue adentrándose en la habitación de gran tamaño que era el cuarto de baño. Al fondo del mismo vislumbró el vapor proveniente de la bañera, cubierta con una pared desde su punto de vista. Sin saber por qué, caminaba sigilosamente. Temiendo lo peor, estando al lado de la bañera, y sin pensárselo más, apartó la cortina, y encontró a su hermana, desnuda y con los ojos cerrados, cubierta hasta el cuello con agua caliente.

Casi le dio un patatús este descubrimiento, salvo porque se dio cuenta de que Tina llevaba cascos puestos y parecía que simplemente estaba relajándose tomando un baño, y que no se había percatado de su presencia. Antes de decirle nada, contempló, con cierta vergüenza, el cuerpo de su hermana. Aunque Tina tenía menos pecho que ella, las formas de su cuerpo sí que resaltaban más a la vista. Probablemente fuesen la consecuencia de que hiciese ejercicios con regularidad. Eso, o que como Sona había leído, que realmente la práctica regular del acto sexual era un ejercicio físico realmente útil, que iba mucho más allá del mero placer.

Así, Sona se vio entre la espada y la pared. En ese preciso instante todas sus creencias acerca de que algún día conocería al hombre ideal se fueron desmoronando. Lo que ella veía como heterosexualidad se estaba haciendo añicos cual espejo fino y frágil. El cuerpo de Tina había penetrado profundamente en su mente, y ya no sería capaz de olvidarlo. Tampoco se veía capaz de moverse y desaparecer de la habitación antes de que su hermana se diese cuenta. ¿Qué podía hacer la inocente Sona? Era incapaz de ignorar aquello, de lo que tenía ante sus ojos. Maldijo a todo aquello que se le ocurrió en silencio.








¡Hasta pronto! CERP

No hay comentarios:

Publicar un comentario