Pájaros descarriados
página 7
Sin decirse nada, se
besaron apasionadamente en la boca, experimentando por primera vez en sus vidas
una sensación extraña indescriptible. Por una parte podían sentir cierto nivel
de temor. Temerosas de ser descubiertas, temerosas de que aquello fuese sólo un
sueño efímero. Y por otro lado, sintiéndolo con mayor fuerza, paz. No una
cualquiera, sino una paz diferente y única, por el hecho de haberse encontrado
a sí mismas, de que finalmente habían comprendido lo que sus corazones
ansiaban, y no lo que sus mentes dictaban. En esencia era una sensación
maravillosa como nunca antes habían tenido.
- Tina, lo siento. No
fui capaz de decírtelo antes. Siempre creí ser heterosexual. Desde niña
esperaba a una especie de príncipe azul con el que poder sentirme satisfecha
conmigo misma. Los libros ayudaban a calmar mi apetito sexual, pero eran
incapaces de detenerlo. Siempre te he admirado, no sólo por tu cuerpo, sino
también por tu forma de ser. En muchas ocasiones me metía en el baño y rompía a
llorar desconociendo el motivo. Y toda aquella tristeza, toda aquella soledad,
no eran más que falsos vestigios de lo que sentía realmente, de mi amor por ti
más allá de la mundana fraternidad. Tina, siempre te he querido, y ahora sé,
porque puedo decirlo sin temor alguno, que… te amo.
¡Hasta pronto! CERP
No hay comentarios:
Publicar un comentario