viernes, 27 de febrero de 2015

Un segundo concurso de febrero 5

¡Hola a todos! Hoy finaliza una de las muchas historias que tienen a Somi, el octogenario locuelo, como protagonista. Espero que os haya gustado tanto como a mí, aunque es más probable que acabéis con la cabeza pensando "¿Pero qué narices acabo de leer"? Eso si, el fragmento de hoy es cortito, así que no os preocupéis.

La botella de oro
página 5



Tiempo después, en las nuevas tabernas conocidas como bares o clubs, se cantaron con alegría y tesón las canciones que esta épica gesta de Somi narraban.
Y todos vivieron felices, y comieron bacón ahumado.
Ahora sí,  ¿cuál es la moraleja de esta tierna historia? Simple y llanamente “Tío, no te metas con los chicos del barrio, cuida de tu gente, y las ruedas del coche no perderás”.






¡Hasta pronto! CERP

jueves, 26 de febrero de 2015

Un segundo concurso de febrero 4

¡Hola a todos! Penúltima parte de la rara historia de Somi, el octogenario.

La botella de oro
página 4



El bando rebelde, al ritmo de “Rayas y estrellas” de Sousa, marchaba con energía hasta el edificio principal, la sede del mal, esto es, el ayuntamiento de Mpikatuleron. Llegaron los buenos, y los malos hicieron sonar la alarma para pedir refuerzos. En cuestión de segundos, se formó todo un auténtico ejército de antidisturbios en formación tortuga frente al ayuntamiento. Miradas nerviosas, el destino pendiente de un hilo…
Antes de iniciar el clímax, de que se llevase a cabo la batalla más épica de aquella anticuada ciudad desde 1404, en la guerra por el chocolate de los norteños, un pequeño coro, compuesto por hombres y mujeres (al menos Pairo estaba de acuerdo en eso de la paridad social), apareció de la nada, y con voces que retumbaron en los oídos de todos (despertando a algunos bebés, valga la redundancia), canturrearon desafinadamente “Carmina Burana”. La tensión creciente en los corazones de todos empezaba a ser incómoda. Muy pronto la sangre, el sudor, y las lágrimas iban a salir a borbotones en la plaza principal de la ciudad.
Una vez acabada la canción, desafinada a más no poder, comenzó la lucha. Para ahorrarnos los detalles más escabrosos y macabros, decimos que se desarrolló a un ritmo muy parecido al de “La cueva del rey de la montaña”. Realmente no llegó a morir nadie, ya que se usaron, y a propósito, armas no letales, como bates de béisbol de gomaespuma dura o incluso espray de pimienta. Nunca ha habido batalla alguna en toda la historia de la humanidad con semejante cantidad de hombres con dolores en los cataplines por los golpes de bates o también mujeres llorando a mares (y con el rímel corrido) gracias al espray.
En resumidas cuentas, el bando ganador fue el rebelde dirigido por el octogenario Somi, quien derrotó a Pairo encerrándole cual genio maligno en una botella de oro, la cual se trataba de una reliquia familiar milenaria. Así, empezó una nueva era de paz y amor, mucho amor, tanto que resultaba empalagoso. Las sonrisas naturales resurgieron en los ciudadanos.







¡Hasta pronto! CERP

miércoles, 25 de febrero de 2015

Un segundo concurso de febrero 3

¡Hola a todos! Tercera parte que viene arreando...

La botella de oro
página 3



Teniendo en cuenta el tema temporal del año y medio, si hacemos los cálculos, técnicamente ya estaban en otoño del 2015, y no en verano del mismo. Lejos de suponer un alejamiento a la causa original de Somi, esto no comprometía en nada a la operación. El objetivo real de la operación era desestabilizar al gobierno de marras, no porque sí. Qué va, los ciudadanos tenían sus razones, clichés propios de toda la existencia humana, pero problemas  que erradicar al fin y al cabo. En resumidas cuentas, alimentos e impuestos.  ¿El lema de la revolución? “Los héroes de verdad  no necesitan planes, pero como nosotros no lo somos, nos espera una buena”.
La lucha fue encarnizada. Se hicieron piquetes por toda la ciudad, se construyeron bazucas que lanzaban almohadas sucias, se adiestraron cachorros de las razas de perros más bonitas para enternecer a los sirvientes más duros del malvado Pairo, y otras tantas cosas absurdas de las que ya no hemos tomado nota por lo estúpidas que son.
Bastón de hueso, con mosquito jurásico en ámbar, en mano, Somi dirigió el batallón más valiente, el de los hombres solteros y desesperados por las citas en internet que buscaban la gloria para atraer a cuantas mujeres pudiesen. Somi, en su atuendo de dirigente, llevaba puesto un pañal para ancianos (símbolo de poder y respeto que tenían los octogenarios) y una camiseta que le quedaba corta con un estampado la famosa y sobrevalorada película de animación de Disney “Frozen”; eso unido a gafas de sol de mujer con incrustaciones de diamante, y una pipa de pompas de jabón en la boca. A nuestro juicio, la persona más excéntrica y loca de la que tengamos constancia. Poco a poco, en el día 14 de noviembre de 2015, el inicio de una nueva era se asomaba por el horizonte (no literalmente).






¡Hasta pronto! CERP

martes, 24 de febrero de 2015

Un segundo concurso de febrero 2

¡Hola a todos!  Aquí viene la continuación de "La botella de oro".

La botella de oro
página 2



El caso es que ese verano estaba siendo muy caluroso para la ciudad, tanto era así, que todos los ciudadanos, ricos y pobres, guapos y feos, empleados y desempleados, demandaban alguna medida para evitar semejante sofoco. Desde que surgieron las protestas, muchos desafortunados cayeron inconscientes, desolados por semejante calor que ya quisiera provocar Apolo con sus pantuflas griegas.
Pasaron los días, y no ocurrió nada.
Pasaron las semanas, y no ocurrió nada.
Pasaron los meses, y no ocurrió nada.
Pasó un año, y no ocurrió nada.
Pasó un año y medio, y sí ocurrió algo. Fue Somi, quien con un escupitajo, ennegrecido por masticar tabaco barato del sur, declaró la guerra al gobernador, el temible alcalde Osudese Pairo, un gordinflón comilón de pocos modales que siempre llevaba puesto un monóculo derecho. Quienes conocían a Somi, media ciudad prácticamente, no se sorprendieron de su decisión, es más, lo apoyaron incondicionalmente. Y los que no lo conocían, pues bueno, decidieron seguir a aquél viejo loco vagabundo que estaba a punto de luchar contra el sistema, en tanto que consideraron que sería divertido hacer el payaso (de manera colectiva por si las moscas) por toda la ciudad. Como cuando un lindo y gordito cerdo encuentra una sabrosa y escondida trufa, así se sentía la gente de a pie de la ciudad de Mpikatuleron. Somi y los demás ciudadanos querían cambios drásticos. Un nuevo y glorioso mañana se estaba acercando, tanto, como la ceguera que produce a una hormiga al ponerle una inmensa linterna delante de sus narices.






¡Hasta pronto! CERP

lunes, 23 de febrero de 2015

Un segundo concurso de febrero 1

¡Hola a todos! Finalmente, en lo poquito que queda de febrero,  participaré en tres concursos este mismo mes. En el mes de marzo espero que haya una buena variedad entre la que elegir, preferiblemente de temática libre. Con todo, y como en las últimas entradas, subiré fragmentos de un relato partícipe de uno de los concursos. Son cinco páginas, así que... Finaliza el viernes, y luego a otra cosa mariposa.

La botella de oro
página 1

Ésta es una historia rara. Sí, es de ésas en las que el lector, o sea tú, tus amigos, tu familia, en fin, quien sea, se queda estupefacto cuando llega al “supuesto” final. Se remarca lo de supuesto porque puede considerarse cerrado, pero más probablemente sea abierto. En la época actual, en la que el cine da todo mascadito, en la que la narrativa de calidad se ha visto eclipsada por el erotismo y los chistes verdes sin gracia, nace la leyenda de Somatechyrlop von Sculqinzsik, Somi para los conocidos.
Esta historia, una de las muchas que nos podría contar Somi, trata de un episodio peculiar de su vida, aunque viendo lo rocambolesca que es su existencia, quizás sea de los relatos más normales de los que tenemos constancia. Todo se remonta a verano de 2014, en la ciudad de Mpikatuleron, en algún rincón de Europa.
Isaac, esto Somi, era un sintecho que vagaba sin ton ni son por las calles del enorme barrio marginal de la ciudad. Dentro de los conocidos vagabundos, él era de los más famosos, ya fuese por su boca desdentada, por su bipolaridad, por la fuerza de sus puños (y eso que estaba tan delgado que parecía un palo con patas), o incluso por sus dones de Don Juan.
Eso último sea quizá una hipérbole, ya que hemos sacado la información de esta historia de un gran número de fans suyos, los cuales tienden a agrandar en demasía las virtudes de su ídolo. Las dudas sobre las habilidades de mujeriego de Somi aumentan si tenemos en cuenta su deplorable aspecto físico. En realidad, sigue tan fresco como una lechuga, de hecho, sigue siendo capaz de noquear a cualquiera.






¡Hasta pronto! CERP