sábado, 22 de noviembre de 2014

Hoy toca la penúltima parte!


6.

Aquella elección de vida o muerte me puso el corazón en un puño. Parecía que me iba a estallar. Pero una vez me decidí, se lo comuniqué a la entidad gritando a pleno pulmón "Elijo vivir, porque aún me queda algo importante que encontrar". Su respuesta fue una sonora carcajada que me puso de los nervios, mas me la tomé a bien. Una puerta de aspecto sencillo y color celeste se apareció frente a mí sobre la arenisca.

Y aquí estoy ahora. Caminando lo que parece ser una superficie acuática, prácticamente plana. Es curioso que no se me mojen los pies. Más extraño aún, la superficie, aunque profunda, es completamente transparente, y no veo animales marinos a simple vista. Puedo escuchar el sonido de una brisa marina, aunque raro es que no haya viento. Me parece un detalle menor y no me como más la cabeza.

El caminar es tranquilo, así que vuelvo a mis pensamientos. Aquella mano tan suave y cálida, con la que he soñado con anterioridad, está ahora acompañándome pues yo la mantengo agarrada con mi mano derecha. El ambiente sigue teniendo una tonalidad clara, mas aún no he logrado averiguar la procedencia de la mano. ¿Acaso proviene de un  cuerpo invisible? ¿O podría ser un truco ilusorio? En este caso prefiero no comerme más la cabeza, y tan sólo dejarme llevar por la extrañeza mágica del momento. Esta mano es especial, y veo posible que de alguna manera le pertenezca a ella.

A pesar del sonido de la brisa espectral, sólo mis pasos y mi respiración resuenan como si de un lejano eco se tratase, e incluso mi corazón, con su constante tamborileo, tiene sus momentos de protagonismo. Definitivamente, si algo como este paseo me agrada, ¿acaso debo dejarlo ya que este camino continúa incierto? Como últimamente ando un tanto perdido por esta caminata, es la mano la "cosa" que me guía. Quién sabe a dónde me llevará la mano. Podría ser a mi reencuentro con Y?

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