Hola, gente! En esta ocasión os presento algo especial: desde hoy lunes hasta el mismo domingo, escribiré diariamente un breve relato. Éstos están relacionados con la temática de los sueños, tema importantísimo para mí y del cual iré hablando largo y tendido por los siglos de los siglos... El caso es que son textos cortos, que guardan cierta conexión entre sí, aunque cada uno de vosotros puede tener su propia interpretación, lo cual viene a ser la gracia del asunto. El conjunto de textos se llama "Sueños" (sí, sé que no es muy original, pero no deja de ser un título provisional). Alé voy:
1.
Dicen que la boca del hombre, el justo, hablará de sabiduría, mas yo me pregunto si será verdaderamente así. Tiendo a perderme en el espacio-tiempo, mentalmente hablando, cuando no encuentro a Y.
Ella es otra parte de mi ser. Ambos somos uno, y a la vez conformamos el todo. Sin embargo, al dejarme llevar por la oscuridad tan tenebrosa como tentadora, no puedo sino sentirme débil y asqueado conmigo mismo. Me veo a mí mismo como una sombra eterna en un mundo de luces. Esas luces están lejanas, se agitan rápidamente como si al mismo tiempo se despidiesen y se burlasen de mí. Mi corazón palpita con lentitud, atemorizado ante lo que pueda ocurrirme en este incierto camino.
Escucho susurros provenientes de todas las direcciones. Giro mi cabeza intentando seguirlos, mas es en vano. Estos susurros se convierten en sonrisas de burla. Su terrible sonido me hiela la sangre, el corazón palpita ahora con enorme rapidez, parece que va a estallar. Me entapono las orejas y cierro los ojos, tumbándome en el frío suelo en posición fetal. No quiero escuchar esas risas. No quiero sentir nada más que la respiración.
Pasa el tiempo, creo que minutos, el desagradable sonido ha acabado. Ahora sentado sobre mis rodillas rompo a reír a carcajadas. Creo que lo hago para no llorar por la desesperación. De pronto, algo se me ha acercado por detrás. No he sentido su llegada. Ese algo desconocido me susurra al oído izquierdo "El silencio es mío". Un pitido de volumen creciente comienza a surgir en mi cabeza. Llega a hacerse tan insoportable que caigo al suelo, aturdido. Esa cálida voz femenina me recuerda a ella. ¿Podría ser Y?
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