martes, 14 de abril de 2015

Tres entrantes y...2

¡Hola a todos! A lo largo de la semana publicaré detalles interesantes acerca de LCDLS. Hoy toca finiquitar la segunda y última parte de este "delicioso" relato xD.


Tres entrantes y un gran plato principal
página 2



Sin dudarlo, optó por lo primero y se puso manos a la obra. Vio las sexistas películas americanas sobre chicas y sus complejos sociales. Con ello cambió su imagen. Luego se interesó por los temas de actualidad para dar a entender que era lo suficientemente inteligente como para entablar una conversación lo suficientemente trascendental. Para mejorar el segundo paso de su transformación, muy a su pesar de la inicial negativa de llevarlas puesta, sustituyó las gafas de culo de botella por las gafapastas que tan de moda estaban, amén de incluir en el paquete de cambio de identidad un móvil Iphone con una parte de la pantalla rota a propósito. Y para la guinda del pastel, se aficionó a las selfies, algo que años atrás habría considerado como contraproducente y mata-neuronas. Adquirió una legión de amigas y le llovieron hombres por doquier. Tenía el mundo a sus pies.

Todo parecía ir sobre ruedas, o al menos eso mostraba Dennise exteriormente a los demás. Lo cierto es que todavía, muy a su pesar, y tras todo el sudor y la sangre derramadas en la batalla campal por el cambio físico y, dudosamente a bien, mental, no se sentía realizada. Existía un no sé qué, o mejor dicho, un qué sé yo que la atormentaba. ¿Cuál era su verdadera pasión?

Acercándose a la temerosa edad de los treinta descubrió la solución a su inquietud. Una vez más, su vida volvió a dar un gran giro existencial. Ya no le importaba vivir o morir en el campo de batalla de la sociedad. Tan sólo, y recordando aquellos tiempos de cuando era niña y sus deseos de ser veterinaria, quería ver hecho realidad su sueño. Era un ideal que había permanecido oculto en su interior. Era un ideal dictaminado por su corazón, al que Dennise siempre había visto por encima del razonamiento de su mente. Su nueva meta existencial… La gastronomía mundial.

Y allí estaba. Cinco años después de su revelación. Sentada en una mesa individual del restaurante de exquisiteces curiosas del mundo. Esperando a ver qué le traían. Impaciente. Babeando. Y con 40 kilos de más. Todos los recuerdos de los cambios más importantes de su vida habían fluido de nuevo por su cabeza al haber olido el aroma de los deliciosos platos que rondaban de acá para allá por las mesas ajenas. 

Comprendió que no le importaba la fama de un país por sus temas políticos o bélicos. Si un país tenía alguna comida que le gustase a Dennise, ella lo aceptaba como a un hermano más. Eso y que si moría, tarde o temprano, deseaba que fuese comiendo, preferiblemente espaguetis con albóndigas, aunque tampoco hacía ascos a otras comidas. Con el agudizado sentido del oído y del olfato tan propios de una sibarita como ella se consideraba, escuchó como un carrito se acercaba por su espalda, a la par de un extraño olor que le hizo arquear las cejas.

El tiempo pasaba con una lentitud inusual. Mares de sudor cubrían el amplio cuerpo de Dennise. El corazón en un puño. Su mundo temblando. Sonaban trompetas en su quijotera. En cuestión de segundos, los cuales fueron como horas para ella, el carrito con la comida llegó a su mesa. El camarero dejó en su mesa la bandeja cubierta con el plato que Dennise había pedido, y se marchó con deseándole con educación que disfrutase con lo servido. Cañones de guerra disparaban en su mente. Abrió la bandeja… y descubrió lo más maravilloso que había visto en su vida. Todo era perfecto.

FIN
















 ¡Hasta pronto! CERP

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