El ocaso
página 2
Las manivelas del reloj temporal que iban marcando
lentamente la llegada del fin del mundo sonaban en la mente de Senko,
provocándole una incomodidad que no había sentido nunca antes. Pensó que si
quizás se hubiese sacrificado en el momento adecuado, toda aquella tragedia
jamás habría tenido lugar. Bien es verdad que ese pensamiento no era más que
una suposición, una suposición vana y sin fuerza ante la visión del
derrumbamiento del mundo de Senko. Su corazón latía con calma.
¿Realmente era la especie humana merecedora de
semejante destino? Senko no era más que un hombre joven que a pesar de su
inteligencia no se consideraba digno de responder a tal pregunta. Él, como
humano que era, logró tener una vida completa. Qué sucedería a continuación se
trataba de una cuestión que le carcomía el cerebro.
Si llegase a morir, ¿qué ocurriría después? Tiempo
atrás había escuchado una leyenda urbana acerca de “El Tren de la Otra Vida”,
el cual llevaba a los muertos a un mundo diferente donde podían vivir sus
nuevas existencias. Esto era posible,
según la leyenda, por la separación entre la materia física, el cuerpo, y la
materia etérea, el alma. Ésta segunda se liberaba de la primera y de esa manera
tenía la oportunidad de viajar en el tren hacia un mundo nuevo. Senko, al
seguir vivo, desconocía su autenticidad.
Transcurrido un tiempo indeterminado, Senko
comprendió la realidad de la situación actual. Sus sentimientos al fin
volvieron a fluir como uno sólo. Había mantenido los ojos cerrados durante
largo rato, intentando canalizar toda su interioridad. Comprendió que no quería
vivir solo en el Nuevo Mundo. ¿Qué podía hacer entonces? Desaparecer junto a
los demás. Estaba en sus manos tomar una decisión de tamaña importancia. Su
cuerpo temblaba. Su cuerpo sudaba. Jamás se había sentido así.
Le dedicó una última sonrisa al mundo en el cual
había crecido. Luego, sin decir nada, se lanzó al vacío.
FIN
¡Hasta pronto! CERP
No hay comentarios:
Publicar un comentario