miércoles, 8 de abril de 2015

Más allá 3

¡Hola a todos! Al turrón...


Más allá
página 3



Aparte de Jezebel, sólo mi madre y mi hermana me ofrecieron un valioso apoyo frente a la destrucción de mi mundo. Ya nunca más podría ser un dios y gobernarlos a todos. Ya sólo era humano… Era uno más de la especie, herido por el cruel mundo que nos rodea. Tardé semanas en recuperarme, en darme cuenta de que seguía en el planeta Tierra. Mi mente se había quedado en blanco durante todo ese tiempo. Mis sentimientos por Jezebel… Ésa fue la primera vez en toda mi vida en la cual mi corazón mantuvo a raya mi alma. Y por primera vez en mi vida, me sentía aliviado, liberado de las cadenas de aquélla prisión materialista de la que había sido prisionero hasta entonces. Simplemente suspirando se iban las malas vibraciones.

A día de hoy sigo manteniendo mi opinión acerca de la culpabilidad de Jezebel. Pero en verdad, el cambio que me ha provocado ha sido para bien. Me siento nuevo. Soy un hombre nuevo.

Según me contó ella al poco de conocernos, desde que me vio notó algo en mí que despertó su curiosidad. Aunque tímida, se interesa por los demás. En un principio ella y yo apenas nos saludábamos. Fue un día de invierno, en el que ella estaba siendo acosada por uno de los compañeros del trabajo. Sin saber muy bien por qué, ya que en otras ocasiones simplemente habría observado sonriente, fui a defenderla. De hecho despedí a aquél cerdo. En ese momento, y por primera vez en toda su estancia, me miró a la cara durante más de tres segundos. Fue ese instante el inicio de nuestra relación.

Y aquí estoy, casi cuatro años después de conocer a Jezebel, en lo alto de una montaña. Hemos viajado juntos largo y tendido por todo el mundo. Y en este preciso instante estamos Jezebel y yo en la cima de una montaña. La calma es absoluta. Sólo  se escucha el ulular del viento. La vista es espectacular: estamos en un punto tan alto, que cortinas de niebla pueblan las zonas bajas.

- Cariño, ¿comprendes ahora lo que te he estado diciendo durante todo este tiempo? ¿Lo de encontrarse a uno mismo?

- Ahora comprendo, Jezebel. Los seres humanos no somos más que una existencia efímera que se evapora antes de que nosotros queramos. Somos dueños de nuestros quehaceres, pero el tiempo es muy limitado como para poder abarcar todo lo que queramos cumplir. Vaya, siento como si pudiese decir muchas más cosas, pero este paisaje me tiene embobado.











¡Hasta pronto! CERP

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