Más allá
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Aparte de Jezebel, sólo mi madre y mi hermana me
ofrecieron un valioso apoyo frente a la destrucción de mi mundo. Ya nunca más
podría ser un dios y gobernarlos a todos. Ya sólo era humano… Era uno más de la
especie, herido por el cruel mundo que nos rodea. Tardé semanas en recuperarme,
en darme cuenta de que seguía en el planeta Tierra. Mi mente se había quedado
en blanco durante todo ese tiempo. Mis sentimientos por Jezebel… Ésa fue la
primera vez en toda mi vida en la cual mi corazón mantuvo a raya mi alma. Y por
primera vez en mi vida, me sentía aliviado, liberado de las cadenas de aquélla
prisión materialista de la que había sido prisionero hasta entonces.
Simplemente suspirando se iban las malas vibraciones.
A día de hoy sigo manteniendo mi opinión acerca de
la culpabilidad de Jezebel. Pero en verdad, el cambio que me ha provocado ha
sido para bien. Me siento nuevo. Soy un hombre nuevo.
Según me contó ella al poco de conocernos, desde que
me vio notó algo en mí que despertó su curiosidad. Aunque tímida, se interesa
por los demás. En un principio ella y yo apenas nos saludábamos. Fue un día de
invierno, en el que ella estaba siendo acosada por uno de los compañeros del
trabajo. Sin saber muy bien por qué, ya que en otras ocasiones simplemente
habría observado sonriente, fui a defenderla. De hecho despedí a aquél cerdo.
En ese momento, y por primera vez en toda su estancia, me miró a la cara
durante más de tres segundos. Fue ese instante el inicio de nuestra relación.
Y aquí estoy, casi cuatro años después de conocer a
Jezebel, en lo alto de una montaña. Hemos viajado juntos largo y tendido por
todo el mundo. Y en este preciso instante estamos Jezebel y yo en la cima de
una montaña. La calma es absoluta. Sólo
se escucha el ulular del viento. La vista es espectacular: estamos en un
punto tan alto, que cortinas de niebla pueblan las zonas bajas.
- Cariño, ¿comprendes ahora lo que te he estado
diciendo durante todo este tiempo? ¿Lo de encontrarse a uno mismo?
- Ahora comprendo, Jezebel. Los seres humanos no
somos más que una existencia efímera que se evapora antes de que nosotros
queramos. Somos dueños de nuestros quehaceres, pero el tiempo es muy limitado
como para poder abarcar todo lo que queramos cumplir. Vaya, siento como si pudiese decir muchas más
cosas, pero este paisaje me tiene embobado.
¡Hasta pronto! CERP
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