Así que durante las próximas entradas combinaré subidas de los relatos de los concursos a la par de las actualizaciones, por pequeñas que sean, de mi proyecto original. Dicho esto, allá voy con un fragmento bien bien guapo que escribí. Sin embargo, si hubiese podido ser más largo (me refiero al límite de paginación del concurso), habría tenido un resultado final mejor. De todos modos, así lo veo yo, toda creación de cosecha propia, independientemente de su calidad, es bienvenida.
Más allá
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Enamorarse es de necios. Enamorarse es de
perdedores. Enamorarse es de débiles. Enamorarse es para aquellos que no tienen
voluntad propia. Enamorarse es para personas que merecen morir…
Hace mucho tiempo, habría hecho callar a todo aquél
que soltase semejantes sandeces. Habría sido capaz de detener a los bárbaros
que soltasen tales blasfemias. Habría sido capaz de gobernar el mundo, de ser
algo más que un simple humano. Habría podido ser… un dios.
Enamorarse es de débiles. Se trata de una especie de
sentencia que a día de hoy acepto. Estoy de acuerdo con ella. Me arrepiento de
muchas cosas, y enamorarme es una de ellas.
Volviendo tres años atrás en el tiempo, conocí a una
mujer, de nombre Jezebel. Por aquél entonces, yo no era más que un soltero rico
a punto de heredar la empresa de su padre. Iba a tenerlo todo, riqueza y
mujeres. Podría haber gobernado la ciudad a mi antojo. Apunto de surgir mi
ascenso, de mi conversión a dios, apareció ella, y cambió toda mi existencia.
Jezebel, era y sigue siendo una mujer especial. A su
lado, consigue que mis aspiraciones capitalistas y materialistas se conviertan
en fino polvo. Es capaz de que yo ignore
a las voluptuosas modelos que se me presentan como ligue. Es capaz de que
piense en las personas ajenas. Es capaz de que… yo olvide mi ego, que me
preocupe aunque sea por sólo una persona más. Y ésa… es Jezebel.
Desde que entró en mi oficina, aquella mañana otoñal
y lluviosa, noté algo extraño en ella. Su actitud, quizá, de clara timidez y
falta de voluntad como para mirar a alguien a la cara durante más de dos
segundos. Y eso es un detalle vital dentro del mundo empresarial en el que fui
criado. Esa fue la razón principal por la cual empezó a llamarme la atención.
¡Hasta pronto! CERP
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