En fin, el querido Cebolleta continúa con su historia sobre la sacerdotisa nuberia y el caballero keriliano.
La guerra
al ser humano consume,
en cenizas lo convierte,
su ser en nada queda.
La guerra
al ser humano transforma,
en una bestia lo convierte
y sólo sangre derrama.
La guerra
la naturaleza del ser humano es,
la paza anhelada en su corazón
difícilmente llevarla a cabo podría.
Nosotros,
feligreses de la iglesia nuberia,
en nuestro dios confiar debemos,
un pacífico futuro hemos de lograr,
donde
no haya más sangre,
no haya más gritos de agonía,
no haya más muertes,
sino una hermosa tierra
en la que tranquilamente vivir podamos.
Confiamos pues
en la voluntad del Gran Escritor,
ser divino que nos guía,
ente supremo que nuestra seguridad ampara.
-Kyrie, fons bonitatis- uno de los cantos más conocidos de la más joven sacerdotisa nuberia en el año 1499, recogido y recopilado en "Canciones nuberias importantes", antología de Augustus Cebolleta
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