Una más
Tatiana descubrió con desagrado que su botella de
ginebra, regalo de su ahora exnovio, estaba vacía. Estaba sedienta, necesitaba
más. Durante unos minutos barajó diferentes posibilidades, entre las que
destacaban prostituirse o robar a algún desgraciado ricachón del barrio de los
bienaventurados. Finalmente, y contra todo pronóstico, decidió irse a estudiar
a una escuela especialista en alcoholes, y así poder tener su propia compañía
de ginebra.
¡Hasta pronto! CERP
No hay comentarios:
Publicar un comentario