lunes, 8 de diciembre de 2014

Acerca de "Luxene" 4

Buenas a todos! Qué gran sensación la del día de hoy. Eso de levantarse un lunes y que no tenga que ir a clase es fantástico. Vale, tengo que hacer ciertas tareas, pero no deja de ser un día festivo y eso ya logra que me sienta bien. Luego me echaré una siesta, que tengo sueño ;). Pensé que habiéndoos dado a conocer la historia que será mi primer libro publicado, aún puedo contaros multitud de detalles al respecto. En ese sentido, ¿qué mejor manera de empezar la semana con el primer capítulo de "Luxene"? Por el momento no deja de ser un borrador, y es posible que lo expanda un poco, pero no por ello deja de conformar toda una declaración de intenciones por la protagonista, una dulce y simpatiquísima niña que nada de malo tiene xD.




CAPITULO 1

Tengo entendido que una historia debe de empezarse por el principio. Bueno, eso dicen los pedagogos y el grupo selecto  de gente pedante que se la dan de entendidos y hacen semejantes afirmaciones que me hacen sentir mariposas en el estómago. Blergh. Además, cuando en una frase de semejante calibre está el “debe” ya va el sentido de la misma por mal camino. Es decir, no voy a rayarme mucho en ese sentido, pero en este tipo de afirmaciones uno no puede calificar el propósito como un deber, sino como una obligación. Por lo tanto, la oración, de haber estado bien escrita, sería la siguiente: “Toda historia tiene que empezar por el principio”. ¡Así de simple, joder! Lástima que gran parte de la sociedad esté zombificada y considere a esos dementes que se hacen llamar intelectuales como los guías que los llevarán de la manita, cual párvulos mocosos, por el buen camino.

Ese es uno de mis no pocos defectos, que tiendo a enrollarme como una de esas persianas baratas que te malvenden en una tienducha de mala muerte con ofertas de última hora que está a punto de cerrar. Me ponen de los nervios ese tipo de locales, ¿por qué no cierran y ya está? Bueno, a lo que iba. El caso es que en el tugurio en el que me han enjaulado (ahí exagero un poco, pero tenía que soltarlo) me han obligado a escribir un diario o algo por el estilo. En él tengo que escribir mis últimas aventuras comprendidas en los últimos años. 

Para bien o para mal, valga la redundancia, soy de esas personas que tienen una memoria selectiva, por la que selecciono involuntariamente mis recuerdos con escasas excepciones, eso me dijeron mis cuidadores. Llevan batas blancas y aparentan estar limpios, así todo repeinados y con barba, mas huelen de pena. Joder, y no hay ni una mujer, machismo puro, vaya. Dicho eso, como aquí hay poco que hacer, no veo más remedio que escribir la chusta esta. Desde ahora en adelante me dirigiré de vez en cuando al posible público en segunda persona singular. Así que, querido lector (me repatea mucho soltar semejante cursilería), a partir del próximo capítulo te contaré partes sueltas de mis memorias. 

Como cualquier persona relativamente corriente, he tenido mis más y mis menos. Asegurarte puedo que el relato tendrá sus momentos tronchantes y otros tantos tristones, pero no porque a mí me dé la gana. Mi vida ha sido así de emocionante. Dicho eso, acomódate, emborráchate tomando el puñetero alcohol que suelas beber (la cerveza es de maricones), y por lo menos finge que te interesa.

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